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Destacan propiedades de los productos lácteos para fortalecer las defensas del organismo

Destacan los efectos positivos de la leche sobre el sistema inmune y la reducción del riesgo de desarrollar enfermedades cardiovasculares, artritis reumatoide o asma, entre otras patologías.

El 1 de junio se conmemora el Día Internacional de la Leche, junto con el Día Nacional del Productor Lechero, efeméride establecida por la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO), con el propósito de incentivar el consumo de productos lácteos en todo el mundo, esfuerzo que este año cobra especial relevancia con la llegada del virus SARS-CoV2 y la pandemia Covid-19. Si bien las medidas de higiene y distanciamiento social son las más eficaces para prevenir el contagio, es importante mantener sano y fuerte el organismo, especialmente el sistema inmune a través de una alimentación equilibrada. En este sentido, el Director Nacional del Instituto de Investigaciones Agropecuarias (INIA), Pedro Bustos, indicó que “debiésemos optar por dietas basadas en alimentos que no solo cubran nuestras necesidades energéticas y proteicas diarias, sino que además nos permitan consumir compuestos con beneficios extras a nuestra salud. En este escenario, son esenciales los alimentos lácteos para una alimentación saludable y equilibrada”. 

A su vez, el especialista en inocuidad y calidad de alimentos de INIA Remehue (Osorno), Nicolás Pizarro, profundizó en la materia, explicando que “la leche de vaca es uno de los alimentos más completos y natural, aun cuando siempre se resalta su aporte en calcio que es indispensable a lo largo de toda nuestra vida, es bueno recordar que su composición en promedio es de 87% de agua, 4,2% de hidratos de carbono siendo principalmente la lactosa, 3,5% de proteínas, 4% de grasa y 0,8% de minerales. Por otro lado, destacan micronutrientes como magnesio, selenio, yodo, y la presencia de vitaminas tales como riboflavina, vitamina A, folato y vitamina D”, expresó.

Sobre los efectos de los lácteos en el sistema inmune, el especialista puntualizó que estos contienen compuestos como los péptidos biológicamente activos, microorganismos probióticos y vitaminas A, B, D. Además, resaltó que “las proteínas de la leche tienen diversas actividades biológicas, algunas presentan actividad antioxidante, antiinflamatoria e inmunoprotector. Incluso, existe formación de péptidos bioactivos en el proceso de digestión, generado por la acción de enzimas, flora intestinal o por la acción de bacterias. Por ejemplo, las bacterias ácido lácticas presente en quesos, generan compuestos como las bacteriocinas que ejercen efectos positivos sobre nuestro sistema inmunológico”.

Productos fermentados

Las leches fermentadas y algunos yogurts contienen microorganismos probióticos ideales para el consumo diario, ya que se ha comprobado que aumentan las defensas del organismo, tanto en niños como en los adultos. “El modo de acción de estos probióticos presentes en los lácteos, es por medio de la producción de compuestos con capacidad antimicrobiana, competitividad por nutrientes y adhesión a receptores intestinales, generando la estimulación del sistema inmune. Las vitaminas presentes en la leche, principalmente del Grupo B como la Cobalamina, folato y Riboflavina, son fundamentales para la producción de anticuerpos, y la Vitamina A es un componente fundamental en las mucosas, las cuales ejercen protección del cuerpo frente al ingreso de infecciones”, explicó. 

Por otro parte, estos alimentos también son beneficiosos para mantener los niveles de Vitamina D, importante para el sistema inmune, ya que en tiempos de cuarentena y confinamiento ha disminuido la exposición natural a la luz solar.

Efectos sobre enfermedades crónicas

Las personas con enfermedades crónicas, población de riesgo ante el Covid-19, pueden tener múltiples beneficios al consumir productos derivados de la leche. El especialista de INIA señaló que “los compuestos bioactivos presentes en los lácteos, especialmente los ácidos grasos como el CLA (ácido linoleico conjugado), pueden tener efectos positivos sobre enfermedades cardiovasculares, diabetes tipo 2, artritis reumatoide, asma, enfermedades degenerativas asociadas a la edad y, en ocasiones, la reducción del riesgo de desarrollar algunos tipos de cáncer, entre otras”.

En el caso de la salud mental, “algunos especialistas han apuntado que una de las consecuencias más grandes de generar cambios en los estilos de vida de la población son las dificultades para conciliar el sueño, el estrés y la depresión. En este sentido los lácteos también tienen algo que aportar en la mitigación o prevención de estos trastornos, pues son ricos en triptófano que actúa como un antidepresivo natural, ya que este aminoácido esencial es precursor de la serotonina, también conocida como la “hormona de la felicidad”, un neurotransmisor importante, que su ausencia o bajos niveles provoca ansiedad, angustia, tristeza y depresión, manifestó Pizarro. 

El investigador subrayó que “el triptófano también está relacionado con la producción de melatonina, sustancia que ejerce un papel protagonista en la regulación del ciclo de sueño-vigilia o ciclo circadiano. Su carencia conlleva la aparición de insomnio, y por ende de ahí viene la creencia popular que un vaso de leche en la noche nos ayuda a conciliar de mejor manera el sueño”.

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